Antes que nada, para adentrarnos en la
cultura del té, es importante saber como se originó el consumo de esta bebida
ancestral. El té es la bebida más consumida en el mundo (después del agua) y esconde una fascinante historia que se abre paso entre la
tradición cultural y social de muchos pueblos y naciones.
El té es una bebida milenaria que data
desde hace mas de 4,000 años. Cuenta la leyenda que en China en el año 2373 A.C. El emperador Shen Nung recomendaba
beber el agua hervida. Un día
mientras descansaba debajo de un árbol esperando a que su agua se enfriara
un poco, una pequeña brisa sacudió el árbol por lo que cayeron unas cuantas
hojas dentro de su agua. Shen Nung percibió el olor y el cambio de color
en el agua, por lo que decidió probarla. La encontró exquisita
y revitalizante, y es así como se descubrió el té.
En China solamente se producía té verde
en hojas sueltas, hervidas al vapor y desecadas, por lo que en pocos meses
perdía su aroma. No fue hasta la dinastía Ming (1368-1644 D.C.) donde los
cultivadores chinos desarrollasen el procesado del té mediante un proceso de
oxidación de las hojas hasta que adquirían un color rojizo y horneándolas
después para detener la oxidación, y es así como nace el té negro.
En 1783 D.C. el filósofo chino Lu Yu
escribe el primer libro sobre el té. Este famoso trabajo es conocido como “Cha
Sing” (Arte Clásico del té) y se convirtió en el libro sagrado del té.
El té es introducido al Tibet en el siglo XII D.C. donde se
importaba de China utilizando caravanas de caballos. El té viajaba de la ciudad
Dajion Lu en la frontera de China hasta su destino, Lhasa (capital del Tíbet).
El camino recorre 1.500 kilómetros con alturas que sobrepasan los 5000m sobre
el nivel del mar. El viaje era muy peligroso y duraba muchos meses. Esta
ruta es conocida como “La Antigua Ruta del Té y Caballos”.
El té no fue consumido en Japón hasta principios del siglo IX
D.C. Se cree que las primeras semillas de té, las llevó un monje budista Zen
llamado Dengyo Daishi que estuvo en China, y que ha su regreso las plantó en su
monasterio. Cinco años más tarde sirvió una infusión de hojas de té al
emperador Saga, que apreció tanto la bebida que mandó cultivar el té en cinco
provincias cercanas a la capital. Esta costumbre es la que, con el transcurso
del tiempo, ha dado lugar a la tradicional ceremonia del té japonesa
“Cha-no-yu”.
La historia del té en India señala cómo en el año 1280 D.C.,
Marco Polo, el famoso aventurero veneciano, llevó té de China a la corte del
emperador indio Harsha Vardhana.
Los portugueses fueron los primeros en introducir el té a Europa. En el
siglo XVII, Se funda en Batavia (Indonesia) la Compañía Holandesa de las Indias
Orientales, responsable de la difusión masiva y mundial del té. Se considera que
es la primera empresa pública moderna. Se distribuyen las hojas en Holanda,
Francia, Alemania y Rusia.
La cultura del té en Inglaterra comienza en 1662 cuando el rey Carlos II se casa con la
princesa portuguesa Catalina de Braganza que era una entusiasta consumidora de
té y quien introduce la bebida entre la corte británica.
En el siglo XVIII el
té se convirtió en la bebida más popular en Gran Bretaña llegándose a consumir un
total de 6.379 toneladas por año.
El té en Norteamérica entra en el siglo XVII por Nueva Amsterdam
(actualmente NY). Aunque caro debido a los altos aranceles, el té fue una
bebida muy popular entre los ingleses que poblaban las recientes ciudades
americanas y especialmente la sofisticada Boston.
El té ha sido la causa de muchos conflictos, como la guerra de la Independencia Americana, que inició con el
famoso “Boston Tea Party” del 16 de diciembre de 1773. Para protestar por los
elevados impuestos del té, un grupo de colonos, conocidos como “los
hijos de la libertad”, se disfrazaron de indios y echaron al
agua un importante
cargamento de té que se hallaba a bordo de unos navíos de la Compañía Inglesa
de las Indias Orientales fondeados en el puerto de Boston.
En los años 50’s, los cambios en las
costumbres sociales y el distinto contexto de vida debido a las dos guerras
mundiales; las nuevas tendencias de preferir los refrescos y la llegada irrefrenable del fast food
fueron la causa de una fuerte disminución en el hábito de tomar té. Los
ingleses, obviamente siguieron tomando té en casa y en el trabajo.
Hoy en día se puede ver un retorno del
interés por el té y la re-aparición de tiendas y salas de té, tea shops y tea rooms.
Durante esta década, han florecido muchas tiendas especializadas en té de alta
calidad.